Orden ejecutiva sobre el fortalecimiento y la promoción de la innovación en la ciberseguridad nacional y sus posibles implicaciones bajo la administración Trump.
El 16 de enero de 2025, el presidente Joe Biden firmó la «Orden ejecutiva sobre el fortalecimiento y la promoción de la innovación en la ciberseguridad de la nación». Esta directiva tiene por objeto hacer frente a las amenazas a la ciberseguridad cada vez más complejas y cambiantes a las que se enfrenta Estados Unidos. Desde actores estatales hasta sofisticadas organizaciones ciberdelictivas, Estados Unidos se enfrenta a retos sin precedentes para sus infraestructuras críticas, sus sistemas gubernamentales y las redes del sector privado. La orden ejecutiva esboza una estrategia multifacética destinada a salvaguardar el panorama digital de la nación, al tiempo que fomenta la innovación y la colaboración en tecnologías de ciberseguridad.
Sin embargo, el futuro de esta orden se ha puesto en duda tras la toma de posesión del presidente Donald Trump el 20 de enero de 2025. El presidente Trump se ha mostrado dispuesto a reevaluar las políticas establecidas por su predecesor, incluida la posible revocación de órdenes ejecutivas anteriores. Esta alerta al cliente ofrece un resumen de la orden de ciberseguridad del presidente Biden, analiza las posibles implicaciones bajo la administración Trump y proporciona orientación a las empresas que se enfrentan a este panorama normativo incierto.
Resumen de la orden ejecutiva del presidente Biden
La orden ejecutiva del presidente Biden es una iniciativa integral destinada a abordar los retos más acuciantes en materia de ciberseguridad. La directiva describe las medidas cruciales que deben adoptar las agencias federales, los contratistas y los socios del sector privado para mejorar su resiliencia frente a las amenazas cibernéticas. Los componentes clave de la orden incluyen:
Desarrollo de normas mínimas de ciberseguridad
La orden exige el desarrollo de normas básicas de ciberseguridad para los contratistas y proveedores federales. Estas normas incluyen requisitos para la autenticación multifactorial (MFA), los sistemas de detección y respuesta en los puntos finales (EDR) y el cifrado de datos confidenciales tanto en tránsito como en reposo. Los contratistas deben demostrar su cumplimiento para obtener o mantener contratos gubernamentales.
Colaboración público-privada mejorada
Reconociendo la naturaleza interconectada de los sectores público y privado, la orden establece un marco para mejorar el intercambio de información. Se ordena a las agencias federales que compartan información sobre amenazas y vulnerabilidades con entidades privadas para permitir una respuesta más rápida ante amenazas emergentes.
Sanciones a actores cibernéticos extranjeros
Para disuadir los ciberataques patrocinados por Estados nacionales, la orden ejecutiva permite imponer sanciones a los actores extranjeros que tengan como objetivo entidades estadounidenses, incluidas infraestructuras críticas como centros sanitarios y sistemas energéticos. Esta disposición subraya el compromiso de la Administración de exigir responsabilidades a los adversarios por actividades cibernéticas maliciosas.
Criptografía resistente a la cuántica
La orden prioriza la transición de los sistemas federales a algoritmos criptográficos resistentes a la computación cuántica para proteger los datos confidenciales de futuras amenazas relacionadas con la computación cuántica. Las agencias deben desarrollar planes de implementación y plazos para esta transición.
Inteligencia artificial en ciberseguridad
La orden ejecutiva exige la puesta en marcha de programas piloto para investigar el uso de la inteligencia artificial (IA) en aplicaciones de ciberseguridad, especialmente en el sector energético. Estos programas buscan aprovechar la IA para la detección de amenazas en tiempo real, las respuestas automatizadas y la mejora de la recuperación ante incidentes.
Posibles repercusiones bajo la administración Trump
El enfoque de la administración Trump respecto a la ciberseguridad sigue siendo incierto, pero los primeros indicios apuntan a posibles ajustes en la orden ejecutiva de Biden. Históricamente, la administración se ha centrado en minimizar las cargas normativas y fomentar soluciones impulsadas por la industria, lo que puede influir en la aplicación de esta directiva.
Ajustes a las normas de ciberseguridad
La administración puede optar por implementar requisitos de ciberseguridad menos prescriptivos, alentando a las empresas a adoptar mejores prácticas voluntarias en lugar de mandatos exigibles para los contratistas federales. Esto podría conducir a una mayor flexibilidad, pero también podría introducir variabilidad en las prácticas de seguridad.
Reevaluación de la criptografía resistente al quantum
Si bien la criptografía resistente al quantum aborda los riesgos a largo plazo, la administración podría dar prioridad a los retos inmediatos en materia de ciberseguridad, lo que podría retrasar la transición a algoritmos resistentes al quantum.
Centrarse en sanciones selectivas
La administración Trump podría perfeccionar su política de sanciones para centrarse en casos específicos de gran repercusión en lugar de en una disuasión generalizada, lo que podría influir en la eficacia global de esta medida.
Cambios en la colaboración público-privada
Los esfuerzos por mejorar la colaboración entre el sector público y el privado pueden evolucionar, y es posible que las empresas asuman un papel más importante en la gestión independiente de los riesgos de ciberseguridad. Esto podría reducir la importancia del apoyo federal centralizado para el intercambio de información.
Orientación para empresas
A la luz de estos acontecimientos, las empresas deben adaptarse de forma proactiva a un panorama de ciberseguridad en constante evolución. Independientemente de si la orden ejecutiva sigue en vigor, las organizaciones deben dar prioridad a la ciberseguridad para mitigar los riesgos y mantener la resiliencia. A continuación se sugieren algunas medidas que pueden adoptar las empresas:
Fortalecer las medidas internas de ciberseguridad
- Realizar una evaluación exhaustiva de los protocolos de ciberseguridad existentes para identificar vulnerabilidades y oportunidades de mejora.
- Implemente la autenticación multifactorial (MFA), herramientas de detección y respuesta en los puntos finales (EDR) y prácticas de cifrado robustas para proteger los datos confidenciales.
- Desarrollar y probar planes de respuesta ante incidentes para garantizar una rápida recuperación tras incidentes cibernéticos.
Supervisar los cambios normativos
- Manténgase al tanto de los posibles cambios en la orden ejecutiva y las políticas de ciberseguridad asociadas de la administración Trump.
- Colabore con los equipos jurídicos y de cumplimiento normativo para evaluar los efectos de los cambios normativos en las operaciones comerciales.
- Supervisar las normativas estatales e internacionales para garantizar el cumplimiento de las normas pertinentes.
Invertir en innovación en ciberseguridad
- Investigar tecnologías emergentes, como las herramientas de ciberseguridad basadas en inteligencia artificial, para mejorar la detección de amenazas y la capacidad de respuesta.
- Evaluar la viabilidad de la transición a algoritmos criptográficos resistentes a la computación cuántica, incluso en ausencia de mandatos federales.
- Colaborar con socios del sector para adoptar soluciones innovadoras e intercambiar buenas prácticas.
Fomentar las asociaciones público-privadas
- Participe en iniciativas de intercambio de información, como los programas de la Agencia de Seguridad Cibernética y de Infraestructuras (CISA), para mantenerse informado sobre la inteligencia en materia de amenazas.
- Promover políticas que fomenten la colaboración entre los sectores público y privado para fortalecer la seguridad colectiva.
Prepárese para los riesgos geopolíticos
- Supervisar los acontecimientos geopolíticos y su posible impacto en las amenazas cibernéticas, en particular las que provienen de Estados-nación.
- Fortalecer la seguridad de la cadena de suministro para reducir los riesgos asociados con adversarios extranjeros.
- Realizar ejercicios de simulación para simular respuestas a ciberataques contra el Estado-nación.
Implicaciones para el sector privado
La incertidumbre que rodea a la orden ejecutiva subraya la necesidad de que las empresas adopten un enfoque proactivo y flexible en materia de ciberseguridad. Las principales implicaciones son las siguientes:
Mayor responsabilidad de las empresas
Con los posibles ajustes en la supervisión federal, es posible que las empresas tengan que ser más proactivas en la gestión de sus riesgos de ciberseguridad. Será fundamental implementar políticas internas sólidas e invertir en tecnologías de seguridad avanzadas.
Entorno normativo fragmentado
Si se modifican los mandatos federales, las empresas podrían enfrentarse a un mosaico de normativas estatales e internacionales. Navegar por este panorama fragmentado exigirá recursos y conocimientos especializados considerables.
Aumento de las amenazas cibernéticas
El panorama cambiante de las amenazas, junto con los posibles cambios en las políticas, podría hacer que las infraestructuras críticas y las redes privadas sean más vulnerables a ataques sofisticados. Las empresas deben permanecer alerta y preparadas para responder a las amenazas emergentes.
Diferenciación competitiva
Las organizaciones que priorizan la ciberseguridad y demuestran su compromiso con la protección de los datos de los clientes pueden obtener una ventaja competitiva en el mercado. Será fundamental generar confianza entre las partes interesadas mediante la transparencia y la adopción de medidas de seguridad sólidas.
Reflexiones finales
La orden ejecutiva del presidente Biden supone un avance significativo en la lucha contra los retos de ciberseguridad del país. Sin embargo, su futuro bajo la administración Trump sigue siendo incierto, con la posibilidad de que se produzcan ajustes en las políticas. Las empresas deben navegar por este panorama en constante evolución reforzando las medidas internas, manteniéndose al día de los cambios normativos e invirtiendo en innovación.
Aunque el papel del gobierno federal en materia de ciberseguridad puede evolucionar, la responsabilidad de proteger los sistemas y datos críticos recae en última instancia en el sector privado. Mediante la implementación de estrategias proactivas y el fomento de la colaboración, las empresas pueden mejorar su resiliencia frente a las amenazas cibernéticas y contribuir a un ecosistema digital más seguro.
Para obtener más información sobre la orden ejecutiva del presidente Biden, consulte El presidente Biden emite una segunda orden ejecutiva sobre ciberseguridad.