Ley del Petróleo y Normas de Contenido Local de Guyana: lo que los inversores en energía deben saber
Parte 3
Bienvenidos a la tercera parte de nuestra serie de cinco entradas de blog sobre Guyana, un aliado estadounidense que se ha convertido en una de las economías de más rápido crecimiento del mundo, impulsada por un auge petrolero que ha transformado la trayectoria económica del país. Lea la parte 1: Guyana: Introducción a un aliado estratégico de Estados Unidos en el Caribe y Sudamérica y la parte 2: El auge de la inversión extranjera directa y el crecimiento del turismo en Guyana superan la capacidad de las infraestructuras.
Las conclusiones principales de la parte 3 son:
- Guyana introdujo la Ley de Actividades Petroleras de 2023, que eleva las tasas de regalías al 10 %, reduce la recuperación de costos al 65 % y añade un impuesto de sociedades del 10 %, creando uno de los regímenes reguladores del petróleo más avanzados del hemisferio occidental.
- La Ley de Contenido Local y la Ley del Fondo de Recursos Naturales tienen como objetivo dar prioridad a las empresas guyanesas y garantizar una gestión transparente de los ingresos petroleros, con el respaldo de reformas en materia de arbitraje, cumplimiento de las normas AML/CFT y estándares globales como la EITI.
- A pesar de los avances, siguen vigentes contratos antiguos como el PSA del bloque Stabroek, con condiciones que se consideran excesivamente favorables para las empresas petroleras, lo que pone de relieve los debates en curso sobre la equidad fiscal y la gobernanza en un contexto de rápido crecimiento económico.
La cuarta parte, cuyo lanzamiento está previsto para el 15 de diciembre de 2025, se centrará en el comercio internacional y las aduanas, así como en la importancia de que las empresas estadounidenses y globales conozcan quiénes son sus socios locales a lo largo de toda su cadena de suministro.
Novedades normativas en Guyana
Los ingresos de Guyana, aunque transformadores, han planteado nuevos retos para la gobernanza, la gestión fiscal y el desarrollo equitativo. Para gestionar este rápido crecimiento, Guyana ha modernizado varias leyes e instituciones clave. La Ley de Actividades Petroleras de 2023 sustituyó un régimen jurídico vigente desde hacía décadas por uno de los marcos normativos más avanzados del hemisferio occidental. La nueva ley introdujo tasas de regalías más altas (10 %), un límite máximo de recuperación de costos más bajo (65 %) y un impuesto corporativo del 10 % sobre los futuros acuerdos petroleros. Paralelamente, la Ley de Contenido Local (2021) tiene como objetivo dar prioridad a los trabajadores y las empresas guyaneses en las operaciones del sector petrolero, mientras que la Ley del Fondo de Recursos Naturales (2021) busca garantizar una gestión transparente de los ingresos petroleros. Otras reformas institucionales incluyen actualizaciones de la ley de arbitraje, avances en los protocolos contra el lavado de dinero (AML/CFT) y el cumplimiento de normas internacionales como la Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas.
Sin embargo, el entorno normativo sigue estando dividido. El acuerdo original de reparto de la producción para el enorme bloque Stabroek, firmado en 2016, sigue vigente y contiene condiciones que muchos consideran excesivamente favorables para las empresas petroleras. En virtud de ese acuerdo, el Gobierno de Guyana paga los impuestos de sociedades del consorcio petrolero, lo que ha suscitado un debate sobre la equidad fiscal y el cumplimiento de la nueva legislación. A pesar de estas preocupaciones, Guyana ha logrado avances tangibles en el fortalecimiento de la transparencia, la seguridad jurídica y el clima general de inversión.
La industria petrolera y gasística de Guyana ha seguido creciendo a un ritmo extraordinario, atrayendo a empresas extranjeras deseosas de sacar provecho de sus reservas marítimas. Aunque ExxonMobil sigue siendo una fuerza dominante gracias a su liderazgo en el consorcio Stabroek Block, otras empresas internacionales han ampliado sus operaciones para aprovechar nuevas oportunidades. El país se enfrenta al doble reto de gestionar una expansión económica sin precedentes y garantizar una supervisión eficaz de los ingresos y los contratos petroleros. La transparencia en las tasas de regalías, los impuestos y el gasto público sigue siendo una cuestión fundamental, ya que Guyana busca traducir su auge en un desarrollo sostenible y de base amplia.