La responsabilidad por la trata de personas ya no es teórica: exposición a la TVPRA, recursos para las víctimas y lo que deben hacer ahora los hoteles.
La trata de personas ya no se considera únicamente un problema de justicia penal dirigido a los traficantes que operan en la clandestinidad. Cada vez más, se trata de una cuestión de responsabilidad corporativa, con importantes consecuencias legales, financieras y de reputación para las empresas que, a sabiendas o por imprudencia, se benefician de la actividad de la trata.
La Ley de Reautorización de Protección a las Víctimas de la Trata (Trafficking Victims Protection Reauthorization Act, TVPRA), promulgada por primera vez en 2000, fue diseñada para dotar al Gobierno de los Estados Unidos de herramientas poderosas para combatir la trata con fines sexuales y laborales. Con el tiempo, y a medida que ha evolucionado el enfoque centrado en las víctimas, la ley ha cambiado para proporcionar a las víctimas una vía para solicitar reparaciones civiles a terceros, incluidas empresas, franquiciadores y propietarios de inmuebles, cuya conducta haya permitido o ignorado la actividad de la trata.
El mensaje del Gobierno es claro: sigue el dinero.
Las recientes medidas coercitivas ponen de relieve la postura agresiva del Gobierno federal. En diciembre de 2024, el Departamento de Justicia anunció un acuerdo de decomiso civil por valor de 215 millones de dólares relacionado con la ya desaparecida Backpage.com. Los fiscales rastrearon los activos decomisados hasta los beneficios generados en gran medida a través de anuncios de prostitución que facilitaban el tráfico sexual.
Es importante destacar que el Departamento de Justicia no se limitó a la confiscación. Estableció un proceso formal de remisión, que permitía a las víctimas de la trata, cuya explotación se vio facilitada por los anuncios de Backpage, solicitar una compensación económica directa con cargo a los fondos incautados. Para las víctimas, esto representaba algo más que un gesto simbólico: era una vía concreta para obtener una indemnización.
La tendencia de aplicación de la ley continúa. En un comunicado de prensa conjunto del Departamento de Justicia y el Departamento de Seguridad Nacional publicado a principios de este mes, los líderes federales reafirmaron su mayor énfasis en las investigaciones y los enjuiciamientos relacionados con la trata de personas. La fiscal general Pam Bondi destacó el compromiso de la administración de ampliar los enjuiciamientos y alentar la denuncia pública de las actividades relacionadas con la trata de personas. El anuncio destacó lo siguiente:
- Condenas penales relacionadas con redes de tráfico
- Una demanda civil por confiscación de 15 000 millones de dólares relacionada con trabajos forzados.
- La ampliación de la Fuerza Operativa Conjunta Alfa, dirigida contra las organizaciones transnacionales de contrabando y tráfico que amenazan la seguridad nacional y la seguridad pública.
La conclusión para las empresas es inequívoca: la lucha contra la trata de personas se está acelerando, coordinando y centrando en los aspectos financieros.
Responsabilidad civil: donde las empresas se enfrentan a su mayor riesgo
Más allá de los procesos penales y la confiscación, la TVPRA ofrece una de sus herramientas más poderosas en los litigios civiles. La ley permite a las víctimas de la trata presentar demandas civiles no solo contra los autores directos, sino también contra cualquier persona o entidad que se beneficie a sabiendas de la participación en una empresa de trata, cuando el demandado sabía o debería haber sabido que se estaba produciendo la trata.
Esta norma ha puesto al sector hotelero y hostelero en el punto de mira.
Las víctimas alegan cada vez más que los hoteles se beneficiaron económicamente del alquiler de habitaciones utilizadas para facilitar la trata, al tiempo que ignoraban o no actuaban ante indicios claros como pagos repetidos en efectivo, estancias prolongadas sin equipaje, solicitudes excesivas de ropa de cama, signos visibles de maltrato o control de los huéspedes por parte de terceros. Los tribunales han dejado claro que la ceguera deliberada no es una defensa.
La exposición financiera ya no es especulativa. En 2025, un jurado federal dictó un veredicto de 40 millones de dólares contra el United Inn y sus propietarios, lo que supuso el primer veredicto civil contra un hotel en virtud de la TVPRA y la mayor indemnización civil por tráfico de personas hasta la fecha. Ese veredicto ya ha cambiado la forma en que los bufetes de abogados de los demandantes evalúan a los acusados del sector hotelero y la forma en que las aseguradoras evalúan el riesgo.
Qué significa esto para los supervivientes y para los hoteles
Para los supervivientes de la trata, estos avances son importantes. La TVPRA ofrece una vía no solo para obtener justicia, sino también para conseguir una indemnización significativa por parte de entidades con recursos financieros reales. Los litigios civiles se han convertido en una herramienta poderosa para sacar a la luz fallos sistémicos, documentar patrones de indiferencia e impulsar el cambio institucional.
Para los hoteles, franquiciadores y empresas hoteleras, el mensaje es igualmente claro: el cumplimiento reactivo ya no es suficiente. Los módulos de formación que solo existen sobre el papel o las políticas que nunca se aplican no resistirán el escrutinio de los reguladores, los jurados o el público.
Por qué las investigaciones internas ya no son opcionales
Las empresas del sector hotelero que identifiquen posibles indicadores de trata de personas o reciban denuncias de empleados, huéspedes o fuerzas del orden deben tratar esos informes como puntos de inflexión legales. Una investigación interna rápida y bien estructurada puede:
- Determinar si existían indicadores de trata y se ignoraron.
- Identificar fallos en la formación, la escalada o la supervisión.
- Conserve las pruebas antes de que se produzca un litigio o una investigación gubernamental.
- Demostrar esfuerzos de buena fe para prevenir y remediar el daño.
- Mitigar la exposición civil, los daños punitivos y las consecuencias para la reputación.
Fundamentalmente, las investigaciones internas también tienen un propósito más amplio: protegen a las personas. Cuando se realizan correctamente, interrumpen las actividades de tráfico, protegen a las personas vulnerables y refuerzan una cultura en la que se toma en serio la denuncia de los empleados.
El camino a seguir
Los franquiciadores de hoteles y hostelería deben tomar medidas inmediatas para reevaluar su exposición a la TVPRA mediante:
- Implementar políticas sólidas y centradas en las víctimas, adaptadas a situaciones de riesgo reales.
- Impartir formación significativa y periódica a los empleados que vaya más allá de marcar casillas.
- Establecer mecanismos claros de escalamiento y notificación.
- Auditoría de incidentes previos, quejas e interacciones con las fuerzas del orden.
- Contratar a un abogado con experiencia para llevar a cabo investigaciones internas privilegiadas cuando surjan señales de alerta.
La era de la negación plausible ha terminado. Según la TVPRA, la inacción puede convertirse en sí misma en una prueba.