La moratoria sobre los centros de datos de IA en Nueva York: un posible punto de inflexión para el desarrollo de los centros de datos en EE. UU.
A medida que la demanda de infraestructuras de inteligencia artificial sigue creciendo a un ritmo acelerado, los responsables políticos se enfrentan cada vez más al impacto que tiene la construcción a gran escala de centros de datos en las comunidades locales, los recursos energéticos y la política económica. Nueva York se ha convertido ahora en el primer estado del país en promulgar una moratoria a nivel estatal sobre determinados proyectos de construcción de centros de datos de IA, lo que supone un cambio significativo con respecto a las restricciones locales y municipales que han caracterizado las respuestas normativas hasta la fecha.
Aunque el impacto inmediato en el crecimiento de los centros de datos a nivel nacional pueda ser limitado, esta medida podría indicar un cambio más amplio en la forma en que los estados abordan la rápida expansión de la infraestructura de inteligencia artificial.
Una iniciativa a escala estatal sin precedentes
Históricamente, las iniciativas para frenar o detener el crecimiento de los centros de datos se han llevado a cabo a nivel municipal o comarcal, a menudo motivadas por preocupaciones locales relacionadas con el consumo energético, el uso del suelo, los recursos hídricos y el impacto en la comunidad. La medida de Nueva York destaca por ser la primera moratoria de este tipo a escala estatal.
Hay que seguir de cerca esta evolución, ya que otros estados —entre ellos Minnesota, Míchigan, Pensilvania, Carolina del Sur, Nuevo Hampshire y Virginia— están estudiando la posibilidad de aprobar leyes que podrían imponer restricciones similares a futuros proyectos de centros de datos. Si otros estados siguen su ejemplo, la decisión de Nueva York podría convertirse en el inicio de una tendencia regulatoria más amplia, en lugar de un hecho aislado.
Impacto inmediato limitado, repercusiones significativas a largo plazo
A pesar de la atención que ha suscitado la moratoria, Nueva York no ha figurado entre los mercados más activos en cuanto al desarrollo de nuevos centros de datos a hiperescala en los últimos años. Por ello, el efecto directo sobre el crecimiento global de los centros de datos en Estados Unidos podría ser relativamente modesto.
No obstante, es probable que los actores del sector —desde los hiperescaladores y las empresas de inteligencia artificial hasta los desarrolladores e inversores— consideren esta novedad como una señal importante. Quizá la mayor preocupación no sea el mercado de Nueva York en sí, sino si otras jurisdicciones adoptan políticas similares que puedan influir en futuras decisiones sobre la elección de ubicaciones y en la planificación de infraestructuras.
En este sentido, la moratoria de Nueva York podría suponer el primer paso en un debate más amplio sobre cómo regulan los estados la economía de la inteligencia artificial, que está en rápida expansión.
La política estatal está cobrando cada vez más importancia
El proceso de selección de emplazamientos en el sector de los centros de datos ha evolucionado considerablemente en los últimos años. Más allá de las consideraciones tradicionales, como la disponibilidad de energía eléctrica, la conectividad de fibra óptica, los incentivos fiscales y el acceso a la mano de obra, los promotores prestan ahora mayor atención a la dinámica política y comunitaria.
La creciente oposición local a los proyectos de centros de datos, unida al aumento de la actividad legislativa a nivel estatal, ha convertido el riesgo normativo en un factor clave en la planificación del desarrollo. Los actores del sector —entre los que se incluyen promotores de centros de datos, hiperescaladores y proveedores emergentes de infraestructura de inteligencia artificial— siguen de cerca la evolución de la legislación estatal a la hora de evaluar dónde invertir capital y construir nuevas instalaciones.
Los incentivos fiscales también son objeto de un mayor escrutinio
Además de la moratoria, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, ha manifestado su intención de promover la derogación de la exención del impuesto sobre las ventas que se aplica a los grandes centros de datos en el estado. Este cambio podría afectar de manera significativa a la rentabilidad de los proyectos.
En el caso de las instalaciones que se encuentran actualmente en fase de desarrollo —o en fase de planificación—, la pérdida de estas exenciones podría aumentar los costes asociados a la adquisición de equipos y materiales de construcción esenciales. Esto incluye importantes inversiones en infraestructuras, como equipos eléctricos con plazos de entrega prolongados, así como hardware informático de gran valor, como las GPU y las CPU, que son fundamentales para las cargas de trabajo de IA.
Por lo tanto, los promotores con proyectos en Nueva York podrían enfrentarse tanto a la incertidumbre normativa como a un aumento de los gastos de capital, lo que podría modificar las decisiones de inversión en el estado.
Mirando hacia el futuro
Es posible que la moratoria de Nueva York no altere de forma drástica por sí sola la trayectoria del crecimiento de los centros de datos en Estados Unidos, pero supone un hito importante en el cambiante panorama normativo en torno a la infraestructura de la inteligencia artificial. A medida que los estados buscan un equilibrio entre las oportunidades de desarrollo económico y las preocupaciones energéticas, medioambientales y comunitarias, las partes interesadas del sector deben esperar un mayor escrutinio de los futuros proyectos de centros de datos.
Para los desarrolladores, inversores, hiperescaladores y empresas de inteligencia artificial, seguirá siendo fundamental estar al tanto de la actividad legislativa, tanto a nivel estatal como local, a medida que continúa la carrera por construir la infraestructura digital de próxima generación.
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