La Ley de Franquicias Estadounidense: un estándar más restrictivo para el empleo conjunto
Introducción
El 10 de septiembre de 2025, un grupo bipartidista de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos presentó la Ley de Franquicias Estadounidenses (H.R. 5267). La propuesta modificaría directamente la Ley Nacional de Relaciones Laborales (NLRA) y la Ley de Normas Laborales Justas (FLSA) para crear una norma clara sobre cuándo los franquiciadores pueden considerarse empleadores conjuntos de los empleados de los franquiciados. La legislación promete estabilidad en un ámbito jurídico que se ha caracterizado durante mucho tiempo por su volatilidad.
Los giros y vueltas en la ley del empleo conjunto
La definición de «empleador conjunto» ha cambiado drásticamente en la última década. En ocasiones, los tribunales y las agencias federales han aplicado un criterio restrictivo, preguntando si el franquiciador ejercía un «control directo e inmediato» sobre las condiciones esenciales de empleo. En otros momentos, la definición se ha ampliado para abarcar situaciones en las que el franquiciador simplemente conservaba el derecho a controlar las condiciones de empleo o ejercía influencia de forma indirecta, aunque en realidad no ejerciera dicho control. Cada cambio en la administración presidencial ha supuesto a menudo un nuevo giro en el enfoque.
Estos cambios crean dificultades prácticas para los sistemas de franquicias. Cuando la norma es amplia, los franquiciadores corren el riesgo de verse envueltos en disputas de negociación colectiva o demandas salariales y horarias simplemente por mantener los estándares de la marca, estándares que son inherentes a las franquicias y que a menudo son necesarios para proteger la reputación y la uniformidad. La inestabilidad complica la planificación del cumplimiento, la evaluación de riesgos y la redacción de los acuerdos de franquicia, lo que obliga a los franquiciadores a reevaluar sus estándares periódicamente.
¿Qué propone la Ley de Franquicias Estadounidense?
La ley intenta zanjar este debate estableciendo la definición de empleo conjunto en una única norma restrictiva. Según la ley propuesta, un franquiciador solo podría considerarse un empleador conjunto cuando posea y ejerza un controlsustancial, directo e inmediato sobre al menos una condición o término esencial del empleo. La ley definiría los «términos esenciales» como salarios, prestaciones, horas de trabajo, contratación, despido, disciplina, supervisión y dirección. Es importante destacar que «control sustancial directo e inmediato» significa un control que tiene un efecto regular o continuo, y no una participación aislada o mínima.
El proyecto de ley explica con más detalle qué constituye y qué no constituye dicho control. Por ejemplo, se consideraría que un franquiciador ejerce control al fijar los salarios de los empleados del franquiciado. Por el contrario, acciones como hacer cumplir las normas de la marca, ofrecer materiales de formación o establecer requisitos mínimos por razones de seguridad no darían lugar a la condición de empleador conjunto. La legislación también establece que los procedimientos ya en curso en el momento de la promulgación no se verían afectados, lo que limita las perturbaciones retroactivas.
¿Por qué es importante la ley para los franquiciadores?
Si se aprueba, la Ley de Franquicias Estadounidense aportaría una claridad muy bienvenida para los franquiciadores. Al codificar una prueba restrictiva, el proyecto de ley reduciría el riesgo de que la definición de empleo conjunto cambie con cada administración. Esto significaría una exposición a la responsabilidad más predecible y la capacidad de diseñar sistemas de cumplimiento sin tener que recalibrarlos constantemente ante los nuevos pronunciamientos normativos.
Aun así, la ley no eliminaría todas las ambigüedades. Los términos específicos requerirán inevitablemente una interpretación, y los tribunales pueden diferir en cuanto a la influencia que se considera suficiente sobre la programación o la disciplina para cumplir los requisitos. Incluso si la ley limita la responsabilidad federal, los franquiciadores siguen estando sujetos a las leyes laborales estatales, las teorías de responsabilidad civil y las obligaciones contractuales que pueden definir la responsabilidad de manera diferente.
Implicaciones estratégicas para los sistemas de franquicias
Los acuerdos de franquicia, los manuales de operaciones y los programas de supervisión deben revisarse con el fin de determinar si alguna de sus disposiciones incide en «decisiones reales» sobre salarios, prestaciones, horarios, contratación o medidas disciplinarias. Las prácticas de documentación también serán importantes: si surge un litigio, los franquiciadores deberán poder demostrar que su participación en cuestiones laborales fue incidental o estaba vinculada a las normas de la marca, y no a un control continuo de las condiciones esenciales.
La legislación también tiene implicaciones relacionales. Los franquiciados pueden oponerse a las disposiciones de los contratos que parezcan controlar el empleo, especialmente si los abogados las señalan como más arriesgadas en virtud de la ley. Equilibrar la coherencia de la marca con el cumplimiento de la ley seguirá siendo una tarea delicada.
Por último, la aprobación de la ley no está asegurada. El proyecto de ley se ha presentado y remitido a la comisión, pero las negociaciones legislativas podrían modificar las definiciones o ampliar la cobertura. Seguirá siendo necesario realizar un seguimiento exhaustivo de las enmiendas, los informes de la comisión y las interpretaciones finales de la agencia.
Conclusión
La Ley de Franquicias Estadounidense representa un intento significativo por resolver una década de inestabilidad en la legislación sobre empleadores conjuntos en el sector de las franquicias. Para los franquiciadores, crearía una protección legal frente a la responsabilidad derivada de las medidas de protección de la marca que no dictan directamente los salarios, las horas o las condiciones de trabajo de los empleados de los franquiciados. El proyecto de ley ofrece una posible hoja de ruta para reducir el riesgo y establecer estrategias de cumplimiento más claras, pero también subraya la necesidad de mantener la vigilancia, ya que el Congreso, las agencias y los tribunales siguen perfeccionando los límites de la relación entre franquiciadores y franquiciados.