El avance de la tecnología de inteligencia artificial tendrá un impacto drástico en el trabajo jurídico.
Durante años, la tecnología de inteligencia artificial (IA) ha sido insinuada, soñada, retratada en películas y discutida, pero en términos hipotéticos y orientados al futuro. De repente, parece que el futuro puede estar mucho más cerca de lo que mucha gente pensaba. El lanzamiento la semana pasada del chatbot ChatGPT de OpenAI supone un avance revolucionario para la tecnología de IA disponible para el público y debería suscitar todo tipo de debates sobre hacia dónde se dirigirá la tecnología a partir de ahora, y con qué rapidez, incluso en el ámbito jurídico.
Si te tomas un minuto para probar el chatbot después de crear una cuenta gratuita en OpenAI, verás que sus capacidades son realmente notables. Pídele que escriba 1000 (o 2000, o 3000) palabras sobre un tema jurídico, como la ley de responsabilidad por productos defectuosos. ¿El resultado (casi instantáneo) alcanza los estándares de calidad de Foley & Lardner? No, al menos por ahora. Pero, ¿podría proporcionar un punto de partida instantáneo, si no un sustituto, para la creación de contenidos en un futuro muy próximo? ¿Qué hay de los memorandos legales y la redacción de informes?
¿ChatGPT ha escrito esta publicación? No, lo prometo... pero dentro de unos años, ¿me creerás?
El uso de la inteligencia artificial (IA) en las tecnologías emergentes sigue avanzando rápidamente. La empresa OpenAI, con sede en San Francisco, puso a disposición del público su última creación, el chatbot ChatGPT, para que lo probara de forma gratuita el 30 de noviembre. Un chatbot es una aplicación de software diseñada para imitar una conversación humana basándose en las indicaciones del usuario.
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Según Sam Altman, cofundador y director ejecutivo de OpenAI, en la semana siguiente al lanzamiento de ChatGPT, más de un millón de usuarios intentaron hacer hablar a la herramienta.