El Tribunal Supremo alemán dictamina que las invenciones generadas por IA pueden recibir protección mediante patente
Una reciente decisión del Bundesgerichtshof alemán (Tribunal Federal de Justicia, 11 de junio de 2024, n.º X ZB 5/22) dictaminó que las invenciones generadas por IA pueden registrarse como patentes en Alemania, con una persona física como inventor, siempre que se cumplan los requisitos para la protección de la patente según la legislación alemana. Esta sentencia forma parte del panorama cambiante del derecho de patentes en respuesta a los avances en la tecnología de la inteligencia artificial, y se aleja de jurisdicciones más restrictivas.
El Tribunal reconoció que, «Según el estado actual de los conocimientos científicos, no existe ningún sistema que busque enseñanzas técnicas sin preparación o influencia humana alguna». En cuanto a quién se nombra como inventor humano, el Tribunal declaró:
«La cuestión de qué tipo o intensidad debe tener la contribución humana para justificar tal atribución [...] no reviste una importancia decisiva. En particular, no es necesario determinar de manera concluyente si la posición como fabricante, propietario o poseedor de dicho sistema es suficiente o si se requieren acciones más estrechamente relacionadas con la enseñanza técnica encontrada, como medidas especiales de programación o entrenamiento de datos, iniciar el proceso de búsqueda que sacó a la luz la enseñanza reivindicada, comprobar y seleccionar entre varios resultados propuestos por el sistema u otras actividades... Independientemente de cómo se evalúen estas cuestiones, sigue siendo posible identificar tales contribuciones humanas incluso cuando se utilizan sistemas con inteligencia artificial y derivar de ello la condición de inventor mediante una evaluación jurídica».
Esta decisión, según la cual el uso de la IA en la invención no excluye la patentabilidad de la creación resultante en Alemania, pone de relieve la importancia de actualizar las leyes de patentes para reflejar el cambiante panorama tecnológico y permitir la protección de las invenciones que lo merecen. También puede proporcionar estrategias para proteger las invenciones generadas a través de la IA en un mercado importante de Europa.
La decisión alemana contrasta con casos similares presentados por el profesor Abbott y su equipo en jurisdicciones como la de Estados Unidos, que exigen que una persona física —un ser humano— realice una contribución sustancial a una invención para que esta sea patentable. A principios de este año, el Tribunal Supremo del Reino Unido dictaminó que si una IA genera una invención, esta es intrínsecamente no protegible.
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