La EPA da luz verde a la primacía de Texas en materia de pozos de inyección de clase VI: racionalización de la captura de carbono y la acción climática
En una medida significativa para la política medioambiental y la innovación energética, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA) ha propuesto aprobar la solicitud de Texas para administrar su propio programa de pozos de inyección subterránea de Clase VI. Esta decisión, anunciada el 9 de junio de 2025, supone un paso fundamental para acelerar los esfuerzos de captura y secuestro de carbono (CCS) en todo el estado y, potencialmente, en todo el país.[1]
Resultados del anuncio de la EPA
La propuesta de la EPA otorga a Texas la autoridad para expedir permisos para pozos de clase VI, pozos de inyección subterráneos especializados que se utilizan para almacenar dióxido de carbono (CO2) a gran profundidad bajo tierra. Estos pozos son una pieza fundamental de la tecnología CCS, que captura las emisionesde CO2 de fuentes industriales y centrales eléctricas y almacena elCO2 bajo tierra, evitando que entre en la atmósfera.
En virtud de la Ley de Agua Potable Segura (SDWA), la EPA suele supervisar la concesión de permisos para estos pozos. Sin embargo, los estados pueden solicitar la «primacía», es decir, el derecho a gestionar ellos mismos el proceso de concesión de permisos, siempre que cumplan con las estrictas normas federales. La solicitud de Texas, liderada por la Comisión Ferroviaria de Texas, ha recibido ahora la aprobación preliminar de la EPA, a la espera de una decisión definitiva.
Agilizar los permisos y aumentar la confianza de los inversores
Una vez finalizada, una de las ventajas más inmediatas de esta decisión es la reducción prevista en los plazos de concesión de permisos para proyectos de CAC. Bajo la supervisión federal, el proceso de concesión de permisos para pozos de clase VI ha sido a menudo criticado por ser lento y engorroso, y en ocasiones puede tardar varios años. Al transferir el control a Texas, que cuenta con décadas de experiencia en la gestión de otras clases de pozos de inyección subterránea dentro de su estado, se espera que el proceso sea mucho más eficiente.
Esta racionalización es fundamental para atraer la inversión privada. Los proyectos de captura de carbono requieren mucho capital y una planificación a largo plazo. Ahora que Texas está preparada para gestionar su propio programa de Clase VI, las empresas y los inversores pueden esperar aprobaciones más rápidas, plazos más precisos y resultados normativos más predecibles.
¿Un catalizador para la captura y el secuestro de carbono?
La medida de la EPA puede no ser solo un cambio burocrático, sino que puede ser un catalizador para una adopción más amplia de las tecnologías de CAC y una mayor utilización del espacio de pozos de Texas. Las empresas que se dedican a la CAC pueden optar a desgravaciones fiscales, con beneficios que oscilan entre 17 y 180 dólares por tonelada métrica deCO2 capturado.[2] Sin embargo, es posible que los inversores sigan queriendo actuar con cautela: aunque la administración ha tomado medidas para aliviar las barreras normativas y de concesión de permisos, el presupuesto federal de 2026 incluye recortes en varios programas de financiación relacionados con la CAC, lo que podría limitar la viabilidad financiera de algunos proyectos.[3]
Texas, como líder tanto en producción de energía como en potencial de almacenamiento geológico, se encuentra en una posición única para ampliar la CAC. Gran parte de las vastas formaciones subterráneas del estado, en particular los acuíferos salinos y los yacimientos de petróleo y gas agotados, ofrecen condiciones ideales para el almacenamientode CO2 a largo plazo. Al permitir que Texas tome las riendas, la EPA podría estar allanando el camino para una nueva ola de posibles proyectos de CAC. Esto podría incluir la modernización de las centrales eléctricas existentes, el apoyo a la descarbonización industrial e incluso la facilitación de tecnologías de captura directa de aire (DAC) que eliminanel CO2 directamente de la atmósfera. No obstante, el éxito a largo plazo de estos esfuerzos puede depender de si los incentivos financieros pueden seguir el ritmo del impulso regulatorio.
El federalismo cooperativo en acción
La decisión de la EPA también refleja una filosofía más amplia de «federalismo cooperativo», en la que los gobiernos federal y estatales trabajan juntos para alcanzar objetivos comunes. El administrador Zeldin enmarcó la medida como un retorno a este principio, haciendo hincapié en que estados como Texas están mejor equipados para gestionar sus propios programas medioambientales.
Este enfoque ha obtenido el apoyo bipartidista en Texas, y tanto los funcionarios federales como los estatales han aplaudido la decisión. También sienta un precedente para otros estados que buscan la primacía sobre los pozos de clase VI, lo que podría acelerar el despliegue de la CAC en todo el país.
Mirando hacia el futuro
Aunque la propuesta de la EPA aún no es definitiva, representa un hito importante. A continuación habrá un período de comentarios públicos, tras el cual la agencia emitirá una norma definitiva. Si se aprueba, Texas se unirá a la creciente lista de estados con plena autoridad sobre la concesión de permisos para pozos de clase VI, de forma similar a la gestión estatal de los pozos existentes de clase I, II, III, IV y V.
Este avance puede impulsar la rápida adopción de tecnologías CCS, no solo en Texas, sino en todo Estados Unidos, a medida que la EPA continúa delegando autoridad a otros estados. Estos cambios prometen plazos de ejecución más rápidos, una mayor confianza de los inversores y una base más sólida para una acción climática significativa.
[1] https://www.epa.gov/newsreleases/epa-proposes-approve-texas-application-administer-class-vi-underground-injection-well
[2] https://www.rrc.texas.gov/about-us/faqs/oil-gas-faq/class-vi-wells-in-texas/
[3] https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2025/05/Ending-the-Green-New-Scam-Fact-Sheet.pdf