Puntos clave:
- La inversión en infraestructuras de inteligencia artificial ofrece una oportunidad muy interesante para los fondos de capital riesgo («PE») y se está convirtiendo cada vez más en un objetivo de inversión.
- Brookfield calcula que en los próximos diez años se invertirán 7 billones de dólares en infraestructuras relacionadas con la inteligencia artificial, más allá de los simples centros de datos.
- Las empresas que están creando carteras de empresas interconectadas dedicadas a la inteligencia artificial deben tener en cuenta cuestiones estructurales, normativas y financieras para garantizar el éxito.
La infraestructura que sustenta la inteligencia artificial (IA) es tan importante como la propia tecnología. Lo que comenzó como una carrera por invertir en las últimas empresas emergentes de IA se ha convertido ahora en algo más significativo: invertir en el desarrollo de sistemas de infraestructura totalmente integrados que permitan a la IA funcionar a gran escala. Las principales firmas de capital riesgo ya han invertido miles de millones solo en centros de datos, transformándolos de una inversión de nicho a un elemento básico de sus carteras.
Para ponerlo en perspectiva, un informe de Brookfield estima que el gasto total en infraestructuras relacionadas con la IA podría superar los 7 billones de dólares en los próximos 10 años. Esta inversión se desglosa en las siguientes categorías:
- 2 billones de dólares para desarrollar nueva capacidad de centros de datos
- 500 000 millones de dólares para la energía de base y las infraestructuras de transporte de electricidad
- 4 billones de dólares para colaboraciones en el ámbito de las GPU y el diseño y la fabricación de chips
- 500 000 millones de dólares para conectividad de fibra óptica dedicada, soluciones de refrigeración y la fabricación de semiconductores y robótica
La inteligencia artificial no depende únicamente de los centros de datos, lo que genera importantes oportunidades de inversión más allá de la mera adquisición de terrenos y la construcción de instalaciones. La inteligencia artificial requiere un suministro eléctrico masivo y fiable, una transmisión de datos de alta velocidad y capacidades de procesamiento localizadas. Esto está llevando a las empresas de capital riesgo a expandirse hacia sectores adyacentes que antes quedaban fuera de su ámbito de inversión habitual.
Por ejemplo, la inversión en soluciones energéticas es un componente fundamental de las estrategias de infraestructura de IA. Del mismo modo, existe un renovado interés por las redes de fibra óptica y los activos de conectividad, ya que la transmisión eficiente de datos es esencial para las aplicaciones de IA, especialmente aquellas que requieren un procesamiento en tiempo real. La computación periférica también ha incrementado la necesidad de potencia de procesamiento más cerca del punto de uso, lo que ha impulsado la inversión en instalaciones más pequeñas y distribuidas, así como en nodos periféricos que complementan a los centros de datos centralizados.
Dado que son tantos los componentes que conforman la infraestructura que sustenta la IA, esto abre la puerta a una nueva estrategia de plataforma para las empresas de capital riesgo. Les permite crear una cartera de empresas integrada verticalmente que abarca los sectores de la energía, la conectividad y la informática, con múltiples adquisiciones en distintos sectores y proyectos de desarrollo a largo plazo, todo ello con el objetivo de ofrecer una gama de servicios unificada.
Este enfoque de plataforma integrada plantea cuestiones de gobernanza y estructurales para los promotores a la hora de decidir cómo distribuir el capital entre las distintas estrategias, gestionar los conflictos entre fondos y estructurar las inversiones. Los vehículos de coinversión, las empresas conjuntas y los fondos de continuación son opciones viables, pero cada una de ellas presenta sus propios retos. Una plataforma integrada también conlleva su propio nivel de riesgo, ya que un problema en un nivel de la plataforma puede tener un efecto dominó en toda la plataforma. Como resultado, se requiere una estructuración más sofisticada de los acuerdos entre empresas, los acuerdos de la cadena de suministro y la planificación de contingencias.
Además, estas industrias conllevan una gran cantidad de consideraciones normativas. Los activos relacionados con la energía, las telecomunicaciones y los datos están sujetos a una compleja red de normativas y requisitos de cumplimiento, y su integración en una única plataforma multiplica la carga normativa. La intensidad de capital de la infraestructura de IA integrada también es considerable, y los perfiles de flujo de caja de estas diferentes clases de activos pueden variar enormemente. Para combinar todo ello en una estructura de financiación cohesionada se requiere un enfoque innovador.
La demanda de infraestructura de IA no solo está creciendo, sino que cada vez está más interconectada. Para aprovechar ese inmenso valor, los inversores deben ser capaces de crear y gestionar plataformas integradas que ofrezcan soluciones de principio a fin. Este enfoque favorece valoraciones elevadas y genera múltiples vías de salida. Se trata de ir más allá del centro de datos para construir sistemas integrales que impulsen el futuro.