La prima de fiabilidad: qué impulsa las fusiones y adquisiciones en el sector energético en 2026
Las fusiones y adquisiciones en los sectores de la energía, los servicios públicos y los recursos dieron lugar a un resultado inusual en 2025. Según PwC, el valor total de las operaciones aumentó un 27 %, a pesar de que el número de transacciones se redujo un 2 %. PwC también identificó 20 transacciones valoradas en más de 5.000 millones de dólares, frente a las apenas seis registradas en 2024. Se cerraron menos operaciones, pero la cantidad de dólares comprometida en las transacciones más importantes aumentó de forma espectacular.
Esa divergencia apunta a una tendencia más amplia que está surgiendo en todo el sector: los inversores están cada vez más dispuestos a pagar una prima por activos que ofrezcan fiabilidad, un flujo de caja predecible y una vía clara para satisfacer la creciente demanda de energía. Las perspectivas de PwC para mediados de 2026 sugieren que los compradores están dirigiendo su capital hacia activos que puedan suministrar energía de inmediato, en lugar de hacia proyectos que quizá no entren en funcionamiento hasta dentro de varios años debido a retrasos en la obtención de permisos, la construcción o la interconexión.
Hacia dónde fluye el capital
El sector energético suele describir el panorama actual como una estrategia de «todo lo anterior», pero esa expresión solo refleja una parte de la realidad. El capital se está dirigiendo cada vez más hacia activos que ya cuentan con una vía de acceso al mercado. Las instalaciones de generación existentes, la infraestructura operativa y los activos conectados a la red se han vuelto especialmente atractivos, ya que pueden ayudar a satisfacer la demanda ahora mismo, en lugar de dentro de unos años.
El gas natural es uno de los sectores que se benefician de esa tendencia. PwC destaca el creciente interés por la generación a gas y las infraestructuras de GNL, ya que los compradores conceden mayor importancia a la capacidad despachable, la seguridad del suministro y la conectividad de las infraestructuras. La energía nuclear y el almacenamiento también forman parte de esta respuesta inversora más amplia, ya que los compradores buscan, en todo el espectro de la generación, activos que puedan aumentar la capacidad y reforzar la fiabilidad.
Los activos de transporte y de red ocupan una posición similar. En muchos mercados, la cuestión ya no es si se puede generar energía, sino si se puede conectar y distribuir. Las restricciones de interconexión y los cuellos de botella de la red suponen una ventaja significativa para los proyectos y activos que ya cuentan con acceso a la red. Un activo que haya superado esos obstáculos puede resultar más atractivo que otro que aún se enfrente a un calendario de desarrollo incierto.
La fusión propuesta entre NextEra Energy y Dominion Energy ilustra perfectamente este punto. La operación propuesta, por valor de 67 000 millones de dólares, daría lugar a la mayor empresa eléctrica regulada del mundo por capitalización bursátil, con operaciones centradas en cuatro de los estados de más rápido crecimiento del país. Esta decisión refleja el valor que los compradores otorgan a la escala, a los activos operativos y a la capacidad de financiar inversiones en generación, transmisión y red eléctrica.
Financiación de la ampliación
Satisfacer la demanda futura requerirá una inversión enorme. El informe «Global Infrastructure Outlook» de PwC prevé que el gasto anual en infraestructuras eléctricas aumentará de aproximadamente 631 000 millones de dólares en 2024 a 1,1 billones de dólares en 2050, con una inversión acumulada que alcanzará unos 25 billones de dólares durante ese periodo. La generación, el almacenamiento, el transporte y la distribución requerirán todos ellos un capital sustancial a medida que las economías se electrifiquen cada vez más y la demanda energética siga aumentando.
Una parte cada vez mayor de ese capital procede de patrocinadores financieros, inversores soberanos y proveedores de crédito privados. PwC también destaca el uso cada vez más frecuente de estructuras de consorcio y coinversión, en las que operadores estratégicos e inversores financieros colaboran para financiar inversiones en infraestructuras a gran escala.
El resultado es un mercado en el que la escala cobra cada vez más importancia. Los inversores buscan oportunidades que combinen una visibilidad de la demanda a largo plazo con activos capaces de generar un flujo de caja fiable. A medida que crece la demanda de energía, la capacidad de financiar las infraestructuras de forma eficiente puede llegar a ser tan importante como la capacidad de desarrollarlas.
Lecciones más allá del mercado de fusiones y adquisiciones
Estas tendencias son importantes incluso para las empresas que no están buscando activamente realizar adquisiciones.
Las implicaciones pueden ir más allá del mercado de fusiones y adquisiciones. Las mismas características que atraen a los compradores —como unas operaciones consolidadas, un acceso seguro a la red, una demanda contratada y un flujo de caja predecible— también pueden reforzar la posición de una empresa en las negociaciones financieras y comerciales. Para los operadores, esto hace que la fiabilidad sea algo más que un objetivo operativo: puede convertirse en parte de la propuesta de valor más amplia de la empresa.
La misma dinámica se observa desde el punto de vista de los compradores. Estos siguen mostrándose activos, pero, en general, son más selectivos que hace varios años. Los activos que dependen en gran medida de hipótesis futuras, de cuestiones de permisos sin resolver o de plazos de desarrollo inciertos pueden encontrarse con un grupo de compradores interesados mucho más reducido que los activos que pueden demostrar un rendimiento operativo en la actualidad. Los datos de PwC apuntan a un mercado en el que las grandes plataformas consolidadas siguen atrayendo capital, mientras que la actividad en otros segmentos sigue siendo comparativamente moderada.
Para los operadores, la conclusión es clara: la fiabilidad se ha convertido en un activo estratégico. La capacidad de demostrar unas operaciones fiables, un acceso seguro a las infraestructuras y un rendimiento predecible cobra cada vez más importancia a la hora de evaluar la competitividad a largo plazo en el mercado.
Mirando hacia el futuro
La cuestión fundamental para lo que queda de 2026 es si la demanda de electricidad seguirá superando la capacidad del sector para aumentar la oferta.
Las perspectivas de PwC indican que los inversores valoran cada vez más los activos que ya cuentan con permisos, infraestructuras, demanda de clientes y un historial operativo. La inestabilidad geopolítica, las preocupaciones en torno a las rutas comerciales clave y la incertidumbre generalizada en los mercados han reforzado esa preferencia al aumentar el valor de un suministro fiable y de unos flujos de caja predecibles.
Las oportunidades de crecimiento seguirán siendo importantes. Sin embargo, la actividad reciente en el ámbito de las operaciones sugiere que los compradores están adoptando un enfoque más disciplinado a la hora de evaluar dichas oportunidades. Cada vez más, parecen dispuestos a pagar una prima por activos que ofrezcan certeza, al tiempo que otorgan menos valor a un crecimiento que sigue siendo, en gran medida, teórico. En el mercado actual, la capacidad de suministrar energía de forma fiable puede ser tan importante como la capacidad de crecer.
A medida que el sector responde al aumento de la demanda de energía, a las limitaciones de la red eléctrica y a la necesidad de realizar importantes inversiones en infraestructuras, esa prima de fiabilidad podría convertirse en uno de los temas clave en las fusiones y adquisiciones del sector energético. Las operaciones de mayor envergadura anunciadas este año sugieren que muchos inversores ya han llegado a la conclusión de que la certeza, la rapidez de comercialización y unas infraestructuras fiables están adquiriendo un valor cada vez mayor.