«A través de mis preguntas, aprenderéis a enseñaros a vosotros mismos».
― John Jay Osborn Jr., The Paper Chase
Esta cita de la famosa película The Paper Chase, sobre los rigores de la Facultad de Derecho de Harvard, hace referencia al método socrático, en el que los profesores de derecho plantean preguntas a los alumnos sobre casos concretos. Estas preguntas están diseñadas para guiar el pensamiento de los alumnos y llevarlos a examinar sus propias creencias y suposiciones. Los defensores del método socrático sostienen que fomenta el pensamiento crítico, la participación activa con las ideas y el desarrollo de habilidades analíticas.
En el futuro, los profesores de derecho podrían decir: «A través de mi enseñanza, aprenderéis a redactar instrucciones para programas de IA que os enseñarán todo lo que necesitáis saber».
¿Puede ChatGPT responder mejor a un profesor de Derecho que un estudiante de Derecho?
¿Puede ChatGPT redactar argumentos mejor que un estudiante de Derecho? ¿Un asociado? ¿Un socio?
Imaginemos a un estudiante de Derecho utilizando ChatGPT para responder a una pregunta de su profesor. Parece ridículo. Sin embargo, imaginemos que ese mismo estudiante no utiliza bases de datos electrónicas como LexisNexis o Westlaw para investigar la jurisprudencia y encontrar casos relacionados con una cuestión jurídica. Parece ridículo, ¿verdad?
El profesor Wagner tiene razón. Los estudiantes (y los abogados) deben dominar el uso de la IA, ya que se convertirá en una herramienta tan esencial en el ámbito jurídico como el corrector ortográfico. Sí, debe haber límites. Sí, debe haber controles sobre los resultados. Sin embargo, la facultad de derecho parece ser un gran laboratorio para experimentar cómo hacer que la IA mejore las habilidades jurídicas y la eficiencia. Las mejores facultades de derecho deben encontrar formas de enseñar a sus estudiantes a sobresalir en el uso de la IA, no a temerla.
«Prohibirlo por completo es una tontería», afirmó Polk Wagner, profesor de la Facultad de Derecho Carey de la Universidad de Pensilvania, en referencia a la inteligencia artificial y herramientas como ChatGPT de OpenAI. «Los estudiantes deben familiarizarse con lo que la IA puede y no puede hacer» para poder cumplir con las nuevas normas éticas, afirmó.
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