La inteligencia artificial llega a la clínica en el nuevo Instituto de Inteligencia Sanitaria de la Universidad de California en San Diego
Uno de los auténticos privilegios de ejercer como agente de patentes es ser testigo de cómo las tecnologías evolucionan desde el concepto hasta su aplicación en el mundo real, sobre todo cuando dan respuesta a necesidades que se venían sintiendo desde hacía tiempo y que aún no habían sido satisfechas. El anuncio realizado esta semana por la Universidad de California en San Diego ofrece un ejemplo convincente precisamente de esa trayectoria.
La Universidad de California en San Diego (UC San Diego) ha anunciado recientemente la puesta en marcha oficial de su Instituto de Inteligencia Sanitaria Aplicada. El nuevo instituto es un centro multidisciplinar diseñado para aprovechar la inteligencia artificial y la tecnología digital con el fin de mejorar la prestación de la asistencia sanitaria y los resultados de los pacientes. Tal y como lo ha descrito la universidad, el instituto «aprovechará ideas transformadoras, respaldadas por una investigación rigurosa y aplicadas con agilidad, para lograr resultados sanitarios escalables y fiables para todos». El instituto reúne a expertos de UC San Diego Health y al profesorado de seis facultades académicas. Entre ellas se encuentran la Facultad de Medicina, la Escuela de Ingeniería Jacobs, la Escuela Skaggs de Farmacia y Ciencias Farmacéuticas, la Escuela Rady de Administración de Empresas, la Escuela Halıcıoğlu de Ciencia de Datos e Informática y la Escuela Herbert Wertheim de Salud Pública y Ciencias de la Longevidad Humana. También contará con recursos especializados, como el Centro de Supercomputación de San Diego y la División de Informática Biomédica de la Facultad de Medicina.
El instituto se sustenta en tres pilares estratégicos: inteligencia sanitaria y liderazgo en la puesta en práctica, formación y educación, e innovación, resultados e investigación. Su objetivo es reunir a más de 50 profesores y capacitar a 750 alumnos.
Este avance guarda relación con los temas que exploré en una entrada anterior sobre la IA y la reutilización de fármacos. En ese artículo se analizaba un artículo de revisión de Fu et al. publicado en *Annual Review of Medicine*, que destacaba cómo la explosión de conjuntos de datos multiómicos —entre los que se incluyen la genómica, la transcriptómica, la proteómica, la metabolómica y la radiómica—, combinada con unas historias clínicas cada vez más digitalizadas, supone tanto una oportunidad extraordinaria como un reto formidable para el descubrimiento farmacéutico impulsado por la IA. El hilo conductor es claro: la tecnología digital y el aprendizaje automático ya no son herramientas teóricas al margen de la asistencia sanitaria, sino que se están integrando en la infraestructura institucional de la investigación y la práctica clínica.
Desde mi perspectiva como abogado especializado en propiedad intelectual, sigo de cerca este ámbito. La aplicación de la inteligencia artificial y el aprendizaje automático para mejorar la salud de los pacientes —ya sea mediante la reutilización de fármacos, el análisis predictivo o el tipo de transformación digital a gran escala que prevé la Universidad de California en San Diego— representa una de las tendencias de innovación más importantes de nuestro tiempo. A medida que estas tecnologías maduren, también lo harán las cuestiones de propiedad intelectual que las rodean. Espero seguir de cerca estos avances y compartir mis observaciones a medida que se vayan produciendo.