La nueva directiva del Departamento de Justicia sobre la lucha contra el fraude empresarial refleja el enfoque constante en las prioridades políticas de la Administración Trump
El 1 de octubre de 2026, el fiscal general adjunto Colin M. McDonald publicó la Directiva 26-12: «Aplicación de la ley a las empresas en la lucha contra el fraude», con la que se refuerza el enfoque del Departamento de Justicia (DOJ) en la lucha contra el fraude empresarial. La directiva refleja la continuación y formalización de las prioridades en materia de aplicación de la ley que se han ido desarrollando a lo largo del año. Las empresas que operan en los sectores de la sanidad, la contratación pública, la fiscalidad y el comercio internacional deben comprender las implicaciones del enfoque continuado de la directiva en las prioridades políticas de la Administración Trump y los umbrales cuantitativos específicos del DOJ que servirán de base para las decisiones de la fiscalía en las investigaciones corporativas.
La División de Fraude: una nueva estructura de control
La Directiva 26-12 procede de la recién creada División Nacional de Lucha contra el Fraude, una división judicial dependiente del Departamento de Justicia (DOJ) establecida a principios de este año. El presidente Trump anunció la creación de la División de Lucha contra el Fraude en enero de 2026 como parte de su Grupo de Trabajo para la Eliminación del Fraude. En abril de 2026, el fiscal general Todd Blanche encomendó a la nueva división la adopción de «un enfoque integral y coordinado para investigar y perseguir el fraude contra el dinero de los contribuyentes». La creación de una división especializada indica que la lucha contra el fraude sigue siendo una prioridad constante para esta administración.
Tal y como se destaca en el reciente artículo de Foley, la División de Fraude ha estado muy activa desde su creación. En agosto de 2026, puso en marcha el Centro Nacional de Detección de Fraudes, un equipo interinstitucional dirigido por la fiscalía que utiliza el análisis de datos para identificar casos de fraude en los programas federales. Estos avances sugieren que las empresas que se enfrenten a investigaciones podrían encontrarse con fiscales que cuenten con una mayor visibilidad entre programas y una mejor coordinación interinstitucional que en el pasado.
Temas políticos en las prioridades de aplicación de la ley
La Directiva 26-12 identifica claramente las prioridades del Departamento de Justicia (DOJ) en materia de aplicación de la ley, siguiendo de cerca las prioridades de la administración en el marco de la política«America First».El memorándum se centra en cuatro ámbitos: la asistencia sanitaria, los programas gubernamentales, la fiscalidad y el comercio. Las empresas y organizaciones de cada uno de estos ámbitos deberían tener en cuenta las implicaciones específicas:
- Asistencia sanitaria: Las empresas y organizaciones que facturan a los programas sanitarios federales deben evaluar sus prácticas de facturación, la documentación sobre la necesidad médica y sus relaciones con las fuentes de derivación. El énfasis de la directiva en las sustancias controladas implica que los patrones de prescripción, las prácticas de dispensación y los controles de distribución merecen una revisión especial. Dadas las capacidades de análisis de datos del Departamento de Justicia (DOJ), los patrones de facturación atípicos son cada vez más fáciles de detectar. La directiva también incluye las infracciones de la Ley Federal de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos entre las prioridades de la División en materia de asistencia sanitaria, ampliando su alcance a las empresas farmacéuticas, de dispositivos médicos, alimentarias, de complementos alimenticios y de cosméticos que no estén sujetas a reembolsos federales. Cuando proceda, las empresas deben revisar sus sistemas de calidad, las prácticas de etiquetado y promoción, así como las solicitudes presentadas a la FDA, y deben prever la posible responsabilidad de los directivos de la empresa a título individual.
- Contratistas y beneficiarios de subvenciones del Gobierno: Las empresas y organizaciones que reciban fondos federales deben revisar sus certificaciones, sus prácticas de contabilidad de costes y sus declaraciones de cumplimiento. El énfasis de la directiva en el fraude en la contratación pública sugiere que se preste especial atención al cumplimiento de las condiciones contractuales, a la exactitud de la facturación y a la veracidad de las declaraciones incluidas en las propuestas y las reclamaciones. Las certificaciones de pequeñas empresas y de empresas desfavorecidas también pueden ser objeto de escrutinio.
- Fiscalidad: Las empresas deben evaluar su situación en materia de declaración de impuestos, especialmente aquellas que impliquen estructuras complejas, acuerdos internacionales o planificación fiscal agresiva. La referencia de la directiva a los «ingresos internos o externos» sugiere que se preste atención a los derechos de aduana, además de a los impuestos sobre la renta. El cumplimiento de la normativa fiscal en materia laboral, como la clasificación de los trabajadores y la declaración de nóminas, también es un ámbito que probablemente será objeto de atención.
- Comercio: Los importadores y las empresas con cadenas de suministro globales deberían revisar las clasificaciones arancelarias, las determinaciones del país de origen y las prácticas de valoración. La inclusión del concepto de «trabajo forzoso» en la directiva significa que la diligencia debida en la cadena de suministro ya no es solo una cuestión de reputación, sino que conlleva un riesgo potencial de sanciones penales. Las empresas deberían evaluar su conocimiento de las prácticas laborales de sus proveedores y su capacidad para demostrar el cumplimiento de las restricciones a la importación.
En las cuatro áreas, la directiva ordena a los fiscales que concedan «gran importancia» a las conductas relacionadas con la salida de dólares estadounidenses hacia adversarios extranjeros, los delitos de inmigración, las amenazas a la seguridad o la preparación militar de Estados Unidos y las infracciones en materia de aranceles o importaciones. Las empresas con operaciones internacionales, cadenas de suministro globales o plantillas diversificadas deberían considerar cómo estos factores normativos pueden afectar a sus actividades empresariales.
La directiva también establece umbrales cuantitativos que «deben» tenerse en cuenta en las decisiones de la fiscalía: conductas que afecten a tres o más distritos federales, que afecten a veinticinco o más víctimas, o que generen pérdidas por valor de 25 millones de dólares o más. En conjunto, estas prioridades y factores ofrecen una guía para comprender en qué aspectos es probable que el Departamento de Justicia centre su atención en los próximos años.
Supervisión centralizada, notificación voluntaria y cooperación
La directiva pone en marcha la Sección de Control Corporativo, dependiente de la División de Fraude, encargada de garantizar «el enjuiciamiento coherente, justo y eficaz de los delitos corporativos en todo el ámbito de actuación de la División en materia de fraude». Ahora se espera que los fiscales de la División de Fraude colaboren con la Sección de Control Corporativo en todas las fases de una investigación corporativa, desde su admisión hasta su resolución. En un plazo de siete días desde la emisión de la directiva, los fiscales debían informar al jefe de la Sección de todas las investigaciones corporativas en curso.
Para las empresas y sus asesores jurídicos, esta centralización tiene implicaciones prácticas. Las negociaciones para alcanzar un acuerdo pueden contar con la participación de fiscales que tengan una visión global de la aplicación de la normativa en materia de derecho mercantil. La Sección de Aplicación de la Normativa Mercantil evaluará los programas de cumplimiento, supervisará las obligaciones posteriores al acuerdo y valorará los resultados en todos los asuntos. Las empresas que deseen obtener beneficios por cooperación se beneficiarán de comprender cómo aplica la División sus criterios en los distintos casos.
La directiva también reafirma que las empresas que demuestren «voluntad para revelar conductas indebidas, cooperar y subsanarlas» recibirán el reconocimiento adecuado en el marco de la Política de Ejecución Corporativa y Autodenuncia Voluntaria (CEP). Gracias a la mejora de los análisis de datos de la División de Fraude, a la coordinación entre organismos y a los programas de incentivos para los denunciantes, se han ampliado las vías por las que las conductas indebidas pueden llegar a conocimiento del Gobierno. El énfasis constante de la directiva en el reconocimiento por la cooperación subraya el valor de una participación proactiva, que incluye mecanismos internos eficaces de notificación, líneas directas de cumplimiento que respondan con rapidez y protocolos de autodenuncia bien diseñados. Estos avances estructurales y normativos tienen implicaciones prácticas sobre cómo deben abordar las empresas el cumplimiento normativo y la gestión de riesgos.
Puntos clave
La Directiva 26-12 formaliza las prioridades de aplicación que se han ido definiendo a lo largo del año. Las empresas de los sectores afectados deberían tener en cuenta lo siguiente:
- Realizar evaluaciones de riesgos específicas. Las prioridades sectoriales de la directiva proporcionan un marco para identificar en qué ámbitos debe centrarse la atención a la hora de hacer cumplir la normativa. Las empresas deben evaluar su exposición en función de su sector, sus operaciones y su presencia internacional.
- Evaluar la eficacia de los programas de cumplimiento. La Sección de Cumplimiento Corporativo evaluará los programas de cumplimiento desde una perspectiva que abarque toda la División. Los programas deben estar diseñados para detectar los riesgos específicos de fraude que el Departamento de Justicia (DOJ) ha considerado prioritarios, y las empresas deben estar preparadas para demostrar su eficacia.
- Prepárese para tomar decisiones sobre la divulgación voluntaria de información. El marco del CEP ofrece ventajas significativas para la divulgación voluntaria, pero el análisis depende de las circunstancias concretas de cada caso. Es importante contar con un asesor jurídico que conozca tanto el marco normativo como las tendencias actuales en materia de aplicación de la ley cuando surjan estas decisiones.
- Estar al tanto de la evolución del panorama. La estructura centralizada de la División de Fraude y su enfoque basado en datos suponen un cambio notable en la forma en que se investigarán y resolverán los casos de fraude corporativo. Mantenerse informado sobre las tendencias en materia de aplicación de la ley y los resultados de las resoluciones ayudará a las empresas y a sus asesores jurídicos a desenvolverse en este entorno.
La lucha contra el fraude empresarial sigue siendo una prioridad clara para este Gobierno. Este continúa desarrollando nuevos medios y métodos para hacer frente a sus prioridades en materia de aplicación de la ley, como el uso del análisis de datos. Las empresas que comprendan el marco de la directiva y adopten medidas proactivas para evaluar los riesgos, reforzar el cumplimiento normativo y prepararse para posibles investigaciones estarán mejor preparadas para responder en caso de que surjan problemas.
Foley está aquí para ayudarte a hacer frente a las repercusiones a corto y largo plazo derivadas de los cambios. Contamos con los recursos necesarios para ayudarte a abordar estas y otras cuestiones jurídicas importantes relacionadas con las operaciones empresariales y los aspectos específicos de cada sector. No dudes en ponerte en contacto con los autores, con tu socio de Foley o con nuestro Grupo de Defensa e Investigaciones en materia de Cumplimiento Normativo si tiene alguna duda.