IA, atención virtual y optimización de los historiales clínicos electrónicos: aspectos que los hospitales deben tener en cuenta ante el lanzamiento del programa nacional de aceleración por parte de la AHA y West Health
La Asociación Americana de Hospitales (AHA) y el West Health Institute han anunciado recientemente la puesta en marcha del West Health Accelerator (Accelerator) en el Health Research & Educational Trust (HRET) de la AHA, una iniciativa nacional de tres años de duración diseñada para ayudar a los hospitales y sistemas sanitarios a poner en práctica y ampliar el uso de tecnologías de eficacia probada en todos los entornos asistenciales. La iniciativa cuenta con el respaldo de una aportación de 12 millones de dólares del West Health Institute y se centrará en tres áreas prioritarias: la optimización de los registros sanitarios electrónicos (EHR), la atención virtual y la utilización e integración de la inteligencia artificial (IA).
El anuncio aborda un reto práctico al que se enfrentan los hospitales y los sistemas sanitarios: muchas organizaciones están probando o adoptando tecnologías que pueden mejorar la prestación de la atención, la calidad, la seguridad y el rendimiento operativo, pero puede resultar difícil pasar de proyectos piloto limitados a un uso sistemático de esas herramientas en toda la organización. El objetivo del «Accelerator» es ayudar a salvar esa brecha. Los hospitales y sistemas de salud participantes tendrán acceso a un centro digital, apoyo para la implementación, oportunidades de aprendizaje entre pares y ejemplos de hospitales y sistemas de salud que sirven de modelos a nivel nacional. En otras palabras, la iniciativa se centra en ayudar a los hospitales a que las tecnologías funcionen en entornos reales de prestación de asistencia sanitaria.
Por qué es importante
El anuncio de AHA/West Health es otra señal de que la inteligencia artificial, la atención virtual y la optimización de los historiales médicos electrónicos están dejando de ser meros «proyectos de innovación» para integrarse en el día a día de la prestación de asistencia sanitaria. Este cambio es importante porque, una vez que la tecnología se integra en los flujos de trabajo clínicos, los modelos de dotación de personal, la comunicación con los pacientes, las prácticas de documentación, los protocolos de triaje y los programas de gestión de la atención, deja de ser una simple iniciativa de TI. Su implementación puede plantear cuestiones prácticas sobre la supervisión clínica, la gobernanza del personal médico, la responsabilidad profesional, la documentación, el reembolso y la infraestructura de cumplimiento normativo.
Para los hospitales y los sistemas sanitarios, la cuestión clave ya no es solo si una tecnología funciona, sino si la organización es capaz de implementarla de forma segura, coherente y conforme a los requisitos normativos vigentes en materia de atención sanitaria.
Las tres áreas prioritarias del Acelerador
El programa «The Accelerator» se centra en tres áreas que ya son prioritarias para muchos hospitales, pero que pueden resultar difíciles de aplicar de manera coherente en toda la organización: la optimización de los historiales clínicos electrónicos, la atención virtual y el uso y la integración de la inteligencia artificial.
Optimización de la historia clínica electrónica
La optimización de los historiales médicos electrónicos (HME) se ha convertido tanto en una prioridad operativa como en una cuestión de cumplimiento normativo. Los hospitales buscan formas de reducir la carga administrativa, mejorar los flujos de trabajo clínicos, facilitar la identificación temprana de los riesgos de los pacientes y permitir que los equipos de atención actúen basándose en la información adecuada en el momento oportuno. A medida que los flujos de trabajo de los EHR se integran cada vez más con herramientas basadas en IA, sistemas de apoyo a la toma de decisiones clínicas, funciones de documentación, plataformas de atención virtual y programas de gestión de la atención, los hospitales deben evaluar si dichos flujos de trabajo siguen respaldando funciones esenciales como la documentación precisa, la facturación adecuada, la integridad de los historiales médicos y una clara responsabilidad clínica. Esto es especialmente importante cuando la tecnología cambia la forma en que se presenta la información a los profesionales clínicos, cómo se genera la documentación o cómo se escalan las necesidades de los pacientes. Incluso cuando una herramienta mejora la eficiencia, el hospital sigue necesitando un proceso claro para determinar quién es responsable de revisar la información, actuar en consecuencia y documentar el proceso de toma de decisiones clínicas.
Atención virtual
El enfoque del Acelerador en la atención virtual también refleja la evolución continua de la telesalud, que ha pasado de ser una herramienta de acceso a una estrategia más amplia de prestación de cuidados y gestión de personal. Para los hospitales y los sistemas de salud, la atención virtual puede incluir consultas de telesalud, enfermería virtual, equipos de atención centralizados, consultas con especialistas, monitorización remota y modelos de atención híbridos. Estos modelos pueden ayudar a ampliar la capacidad, favorecer la flexibilidad en la dotación de personal y mejorar el acceso, pero también deben estructurarse con cuidado. Ampliar la atención virtual requiere algo más que seleccionar una plataforma. Los hospitales necesitan flujos de trabajo que sean clínicamente adecuados, operativamente sostenibles y que cumplan con la normativa en todos los estados y entornos de atención en los que se encuentran los pacientes y los profesionales sanitarios.
Utilización e integración de la inteligencia artificial
El enfoque del Acelerador en la IA es notable porque se centra en la utilización y la integración, y no solo en la experimentación. En el ámbito hospitalario, las herramientas de IA pueden desempeñar diversas funciones, entre ellas el apoyo a los flujos de trabajo clínicos, la documentación, la identificación de riesgos, la eficiencia operativa y la coordinación de los equipos de atención. El análisis normativo depende menos del hecho de que una herramienta utilice IA y más de cómo se utiliza dicha herramienta, qué papel desempeña en el proceso de prestación de la atención y quién sigue siendo responsable del juicio clínico. Una herramienta de IA que respalda un flujo de trabajo administrativo plantea cuestiones normativas diferentes a las de una herramienta que influye en la toma de decisiones clínicas, genera documentación clínica, prioriza la atención al paciente, recomienda los siguientes pasos o comunica información a los pacientes o a los equipos de atención. Los hospitales deben clasificar las herramientas basadas en IA según su caso de uso y nivel de riesgo, y luego adaptar los procesos de supervisión, documentación, seguimiento y escalado en consecuencia.
De los proyectos piloto a la aplicación generalizada
Este mismo reto de implementación se plantea más allá del Accelerator. Para muchos hospitales, lo difícil no es identificar un caso de uso prometedor basado en la tecnología, sino pasar de una prueba piloto limitada a un flujo de trabajo que pueda funcionar de manera uniforme en toda la organización.
Muchos hospitales ya están probando o utilizando herramientas basadas en inteligencia artificial, modelos de atención virtual, programas de monitorización remota o intervenciones basadas en historias clínicas electrónicas en entornos limitados. Esos proyectos piloto pueden resultar útiles, pero su implementación a mayor escala es otra cosa. Un proyecto piloto puede gestionarse mediante un protocolo estricto, con un número limitado de usuarios y una estrecha supervisión operativa. La implementación a nivel de todo el sistema requiere un marco más formal, que incluya políticas, gobernanza, formación, vías de escalamiento, normas de documentación, participación del personal médico, revisión de la facturación y seguimiento continuo.
Un flujo de trabajo adecuado para un pequeño proyecto piloto puede resultar insuficiente una vez que la misma tecnología se implante en múltiples líneas de servicio, centros o grupos de pacientes. A medida que los hospitales pasan de los proyectos piloto a una implantación más amplia, los equipos jurídicos y de cumplimiento normativo deben participar con la suficiente antelación para ayudar a diseñar un modelo escalable, y no limitarse a revisar los problemas una vez que la tecnología ya está en uso.
Preguntas normativas que los hospitales deben plantearse antes de ampliar sus operaciones
Los hospitales y los sistemas sanitarios que estén evaluando la inteligencia artificial, la atención virtual y las herramientas basadas en historias clínicas electrónicas deben plantearse una serie de cuestiones fundamentales antes de pasar de los programas piloto a una implantación más amplia. Estas cuestiones deben abordarse en una fase temprana del proceso de implantación, y no una vez que el flujo de trabajo ya esté en funcionamiento.
1. ¿Quién presta el servicio?
Los hospitales deben determinar si los cambios tecnológicos afectan a los profesionales clínicos o a los miembros del equipo asistencial que participan en la prestación del servicio. Por ejemplo, un modelo de enfermería virtual, un programa de monitorización centralizada o un flujo de trabajo de triaje asistido por inteligencia artificial pueden implicar a personal diferente al del flujo de trabajo presencial tradicional del hospital. Esto puede plantear cuestiones relacionadas con la titulación, el ámbito de actuación, la supervisión, la delegación de tareas, la acreditación, la concesión de privilegios y la supervisión del personal médico.
2. ¿Dónde se encuentran el paciente y el médico?
En los modelos de atención virtual, la ubicación de los pacientes y los profesionales sanitarios sigue siendo una cuestión normativa fundamental. Los hospitales deben evaluar si los profesionales sanitarios cuentan con la licencia o autorización pertinente para prestar servicios a los pacientes en los estados en los que estos se encuentran. Esto reviste especial importancia en los modelos de atención virtual centralizados o que abarcan varios estados. Los hospitales también deben tener en cuenta los requisitos específicos de cada estado en materia de atención virtual.
3. ¿Cómo se documenta el flujo de trabajo?
Los hospitales deben asegurarse de que el historial médico refleje con exactitud la atención prestada, las personas implicadas, la información revisada y las decisiones clínicas adoptadas. Si la tecnología genera resúmenes, avisos, alertas, borradores de notas, puntuaciones de riesgo o acciones recomendadas, los hospitales deben determinar si dichos resultados se incorporan al historial médico y de qué manera, así como quién es el responsable de revisarlos.
4. ¿Cómo se factura el servicio?
Los flujos de trabajo basados en la tecnología pueden afectar a la codificación, la facturación y el reembolso. Los hospitales deben evaluar si el flujo de trabajo cumple los requisitos del servicio que se factura, incluidos los requisitos aplicables relacionados con la participación del personal clínico, la supervisión, el tiempo, la documentación, el consentimiento del paciente o la ubicación del servicio, así como las normas de cobertura o facturación específicas de cada aseguradora.
5. ¿Quién revisa y toma medidas en relación con la información generada por la tecnología?
Los hospitales deben definir claramente quién es el responsable de revisar las alertas, los resúmenes, las escaladas o las recomendaciones generadas a través de herramientas basadas en inteligencia artificial, flujos de trabajo de historias clínicas electrónicas, plataformas de monitorización remota o programas de atención virtual. Si un flujo de trabajo genera información que requiere una intervención clínica, el hospital debe contar con un proceso claro para su revisión, escalado, documentación y seguimiento.
6. ¿Es necesaria la revisión por parte del personal médico o de un comité en este proceso?
Algunos flujos de trabajo basados en la tecnología pueden requerir una revisión por parte del personal médico, la dirección clínica, los departamentos de calidad, cumplimiento normativo, TI u otros canales de gobernanza, especialmente si la herramienta afecta a la toma de decisiones clínicas, la seguridad del paciente, la documentación o las responsabilidades en la prestación de la atención sanitaria. Los hospitales deben valorar si los comités y las políticas existentes son suficientes o si se necesitan procesos de revisión adicionales para los flujos de trabajo basados en la inteligencia artificial o la atención virtual.
Mirando hacia el futuro
El programa «AHA/West Health Accelerator» refleja el esfuerzo constante por llevar la inteligencia artificial, la atención virtual y las herramientas basadas en historias clínicas electrónicas (HCE) de una fase piloto limitada a un uso operativo más amplio. Para los hospitales y los sistemas de salud, una implementación más amplia de estas herramientas supone una oportunidad para mejorar la calidad, la seguridad, la eficiencia y el acceso. También pone de relieve la necesidad de una planificación normativa práctica. A medida que estas herramientas se incorporan a la prestación diaria de la atención sanitaria, los hospitales deben estar preparados para demostrar no solo que la tecnología funciona, sino que se está implementando de forma coherente y con la supervisión clínica y operativa adecuada. Los hospitales también deben integrar la revisión normativa en el plan de implementación, con una responsabilidad clara en materia de revisión clínica, documentación, facturación, escalado y seguimiento continuo.
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